La violencia generada por una persona que se creía pacífica, con principio y sin esa dirección de su Ira.
El problema no es el género, sino lo corrosivo que llegan a ser las situaciones de pareja. Una persona no violenta se puede poner violenta por la situación, ese desencadenante en peor para el hombre pues porta la testosterona y sus efectos dañinos y cegadores en el cerebro. El hombre también es una "víctima" de su condición.